Sobre mí

Desde siempre, la psicología me ha parecido una ciencia que explora aspectos del ser humano interesantes para establecer relaciones entre personas, espacios y diferentes aspectos de la vida. Conceptos como la percepción, la atención, la motivación, la emoción, la inteligencia o la personalidad son motivo de estudio en todo el mundo por profesionales de gran prestigio. De aquí nace mi pasión. Una pasión que, dentro de la psicología, se centra sobre todo en las relaciones personales en general y en las relaciones sexuales en particular. Este fue el motivo de trasladarme a estudiar Psicología en la Universidad de Valencia en la que, tras cinco años muy intensos, me licencié.

Mi curiosidad iba más allá. Quería tener conocimientos más concretos sobre las relaciones sexuales y me desplacé a Madrid para cursar el Máster en Sexología por el Instituto de Sexología de Madrid (Incisex) y la Universidad de Alcalá de Henares. Fueron unos años excelentes. Aquí apareció mi oportunidad de poner en práctica aquello que había aprendido durante los años de estudiante y me volví a desplazar, esta vez a Biko Arloak ,Bilbao, para realizar un Training de Sexología Clínica.

Con posterioridad he seguido complementando mi formación realizando un Máster  Universitario en Mediación Familiar, Civil, Mercantil y Penal. Por la Facultad de Derecho de Alicante  e Ilustre Colegio de Abogados de Alicante.

También me he formado en Terapia Familiar Sistémica , en un curso de 216 horas, organizado por el Colegio Oficial de Psicologos de la Comunidad Valenciana.

Hoy en día, soy Psicóloga-Sexóloga-Mediadora. Col. Nº CV10260 y miembro de la Asociación Estatal de Profesionales de Sexología. Nº Soc. 439. Y Psicologo General Sanitario.

Desde mi experiencia con pacientes he detectado que las personas podemos hablar de todo y solucionar bloqueos que creemos insalvables en el terreno amoroso y sexual. Uno sólo debe tener la iniciativa de levantar un pie y dar un paso. Ahora, y después de varios años de experiencia como Psicóloga- Sexóloga- Mediadora, he decido aventurarme con mi propio gabinete especializado en sexología , psicologia y mediación.

Como persona me considero alegre, positiva, entusiasta, tímida, acogedora, comprensiva y comprometida. Como profesional soy una persona responsable, trabajadora, empática y comprensiva.

Un abrazo y bienvenidos a mi espacio.

Aurora Herrera Sánchez-Bretaño.

10/09/17
La psicología cognitiva nos ha enseñado que dependiendo de cómo pensemos sobre lo que nos sucede, así nos sentiremos emocionalmente. En la literatura científica podemos encontrar numerosos ejemplos de patrones de pensamiento desadaptativos y erróneos que las personas sostienen a pesar de su falta de lógica y utilidad y sobre todo, a pesar del sufrimiento que les provocan.
16/03/17
Todos, en algún que otro momento, hemos asumido el papel de víctimas. Sin embargo, hay personas que se convierten en víctimas permanentes, sufren lo que podríamos considerar como un “victimismo crónico”. Estas personas se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente, para simular una agresión inexistente y, de paso, culpar a los demás, liberándose de toda responsabilidad. En realidad, el victimismo crónico no es una patología, pero podría desembocar en un trastorno paranoide, cuando la persona insiste en culpar continuamente a los demás de los males que padece. Además, esta forma de afrontar el mundo, de por sí, conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar, tanto en la persona que se queja como en quien recibe la culpa. En muchos casos, la persona que abraza el victimismo crónico termina alimentando sentimientos muy negativos, como el resentimiento y la ira, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quien no se limita a lamentarse sino que ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante y vulnerando continuamente sus derechos como personas.
10/03/17
Un refrán popular afirma que “el tiempo lo cura todo”, que en ocasiones solo hay que dejar pasar las páginas del calendario, aguantando estoicamente un día tras otro, para que las heridas cicatricen. Sin embargo, esta creencia puede transmitir una idea errónea: que no necesitamos hacer nada y que las heridas se cerrarán por sí solas. En realidad no es así. O al menos no del todo. Si no hacemos nada, si no aprendemos de esa situación, es probable que la herida se cierre de manera superficial y ante el menor roce volverá a abrirse. Por eso, en muchas ocasiones, cuando pensamos que ya hemos superado una dificultad y que finalmente hemos pasado página, el dolor regresa, y es tan intenso como el primer día.