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10/09/17
La psicología cognitiva nos ha enseñado que dependiendo de cómo pensemos sobre lo que nos sucede, así nos sentiremos emocionalmente. En la literatura científica podemos encontrar numerosos ejemplos de patrones de pensamiento desadaptativos y erróneos que las personas sostienen a pesar de su falta de lógica y utilidad y sobre todo, a pesar del sufrimiento que les provocan.
16/03/17
Todos, en algún que otro momento, hemos asumido el papel de víctimas. Sin embargo, hay personas que se convierten en víctimas permanentes, sufren lo que podríamos considerar como un “victimismo crónico”. Estas personas se disfrazan de falsas víctimas, ya sea de forma consciente o inconsciente, para simular una agresión inexistente y, de paso, culpar a los demás, liberándose de toda responsabilidad. En realidad, el victimismo crónico no es una patología, pero podría desembocar en un trastorno paranoide, cuando la persona insiste en culpar continuamente a los demás de los males que padece. Además, esta forma de afrontar el mundo, de por sí, conduce a una visión pesimista de la realidad, que produce malestar, tanto en la persona que se queja como en quien recibe la culpa. En muchos casos, la persona que abraza el victimismo crónico termina alimentando sentimientos muy negativos, como el resentimiento y la ira, que desembocan en un victimismo agresivo. Es el típico caso de quien no se limita a lamentarse sino que ataca y acusa a los demás, mostrándose intolerante y vulnerando continuamente sus derechos como personas.
10/03/17
Un refrán popular afirma que “el tiempo lo cura todo”, que en ocasiones solo hay que dejar pasar las páginas del calendario, aguantando estoicamente un día tras otro, para que las heridas cicatricen. Sin embargo, esta creencia puede transmitir una idea errónea: que no necesitamos hacer nada y que las heridas se cerrarán por sí solas. En realidad no es así. O al menos no del todo. Si no hacemos nada, si no aprendemos de esa situación, es probable que la herida se cierre de manera superficial y ante el menor roce volverá a abrirse. Por eso, en muchas ocasiones, cuando pensamos que ya hemos superado una dificultad y que finalmente hemos pasado página, el dolor regresa, y es tan intenso como el primer día.