Si las vacaciones no fueron como esperaba con su pareja, acuda a un mediador

09/09/18

La tarea del mediador

Para llegar a ese objetivo, el mediador trabajará apoyándoles a ambos para que mejoren algunos de los siguientes aspectos:

Trazar el mapa del conflicto. Les propone reflexionar sobre aquello que facilita y dificulta que puedan alcanzar acuerdos sólidos.

Valorar su estilo personal de afrontamiento. Éste puede ser asertivo, competitivo, evitativo, sumiso y comprometido. Es importante considerar cuál es el más adecuado para cada situación.

Saber cómo negociar. Los expertos hablan de siete pasos que conviene aprender: desde separar a la persona del problema, a inventar opciones que beneficien a ambos, hay toda una serie de estrategias que ayudan a desenmarañar las discusiones más bloqueadas.

Ver la diferencia entre lo que dice y lo que quiere. Técnicamente se conoce como pasar de posiciones a intereses, con la sencilla pregunta ¿por qué dice que quiere eso? ¿en qué le beneficia?

Acompañarle en la búsqueda del interés común. Seguro que ambos quieren descansar y disfrutar de sus vacaciones, por ejemplo. Si los dos lo reconocen, es más fácil que encuentren las formas de conseguirlo que si piensan, mediatizados por las emociones negativas del conflicto, que cada uno desea cosas diferentes.

Localizar sus sesgos cognitivos. Son los pensamientos sobre la otra persona que cuando estamos en tensión, nos llevan a malinterpretar todo lo que diga.

Afianzar la confianza. El objetivo es alcanzar una solución, pero es aún más importante comprometerse con ella, para ello el mediador crea un clima de confianza.

¿Cuál debe ser su actitud al acudir a un mediador?

Para que el profesional pueda trabajar con usted es necesaria una actitud que propicie el proceso de la negociación. Estas son algunas preguntas que ha de formularse:

1. ¿Creo que puedo compartir información con mi pareja? Se trata de eliminar conductas agresivas. No es el momento de saldar cuentas. Esto agrava el problema.

2. ¿Estoy dispuesto a escuchar lo que el otro tiene que decir? Para negociar hay que saber escuchar activamente.

3. ¿Soy capaz de renunciar a imponer condiciones que sé que mi pareja no aceptará? No se puede partir de presupuestos cerrados, la negociación se basa en la comunicación abundante.

4. ¿He dedicado tiempo a generar opciones creativas y alguna alternativa? No pensar que existen soluciones únicas. No hay soluciones perfectas.

5. ¿He dedicado tiempo a evaluar, antes de decidir, todas las consecuencias de las distintas opciones? Es bueno tener una visión a corto y a medio plazo.

Si responde positivamente a estas preguntas, sabrá que puede lograr un acuerdo exitoso. Acudir a un mediador es la mejor medida preventiva de numerosas crisis y de los conflictos de pareja y de familia. Por eso, si las vacaciones con su pareja no fueron como esperaba, quizá le convenga aprender a negociar y llegar a acuerdos con un profesional de la mediación.