Los pasos a seguir

En primer lugar, debemos reconocer que estamos atravesando una situación problemática, desagradable, tóxica: en este caso hablamos de una relación que nos va desgastando, deteriorando poco a poco. En este punto sería interesante evaluar qué tipo de relación es y qué los une: ¿es amor? ¿Osesión? ¿Ncesidad? ¿O costumbre?

Segundo, debemos aceptar el carácter dañino del vínculo y animarnos a tomar la decisión de alejarse, de tomar una sana distancia.

Tercero, debemos buscar recursos que nos faciliten llevar adelante esa decisión. Recursos tanto internos como externos.

El fortalecimiento de la autoestima es una de las claves principales y se puede generar con conductas de autocuidado que nos gratifiquen, nos devuelvan el amor hacia nosotros mismos. Solicitar ayuda de un profesional, comenzar alguna actividad deportiva, recreativa, lúdica, solidaria, salir de paseo con amigos o familiares, generar nuevos círculos sociales. Construir o reconstruir un camino propio es fundamental para poder emprender el camino de desapego de aquello que nos genera más mal que bien. Aquello que nos daña.

Cuídate, cuida tu autoestima, cuida tu dignidad, tu identidad, cuida quien eres. Valórate, respétate y hazte respetar.