¿Por qué se termina el amor en una relación de pareja?

02/06/18

¿Por qué se acaba el amor?

El amor es una de las dimensiones humanas que más interés han generado a lo largo de los siglos, inspirando todo tipo de investigaciones y propuestas explicativas tanto en las artes como en las ciencias. No es para menos, ya que puede llegar a ser una de las principales fuentes de motivación y de significado para nuestras vidas.

Como es natural, muchas de estas preguntas se centran en el modo en el que surge el enamoramiento, esa fase de la vida en la que parece que dejemos de ser nosotros para empezar a pensar en algo más grande que uno mismo, la pareja. Sin embargo, también resulta importante preguntarse acerca de lo que hace que el amor termine. En cierto modo, ver qué es lo que puede debilitar o incluso matar ese vínculo amoroso nos dice, en retrospectiva, cuál era la verdadera naturaleza de esos sentimientos.

Ahora bien, el amor es un fenómeno complejo porque hay una cantidad casi ilimitada de situaciones que conducen hacia él. El estado de no enamoramiento es el que se da por defecto, en el que todos hemos estado, así que a la práctica, casi cualquier contexto en el que se viva relativamente bien es posible que aparezca el amor. Sin embargo, una vez se ha dado el enamoramiento, es más fácil identificar causas principales del fin del amor´. Veamos cuáles son.

1. Solo era enamoramiento

Aunque parezca extraño, el amor y el enamoramiento no son lo mismo. El segundo es un fenómeno mucho más puntual, de corta duración, que no suele durar más de unos pocos meses, entre cuatro y seis, mientras que el amor se prolonga mucho más tiempo.

La diferencia fundamental entre ambos es que el enamoramiento se basa en una cierta tensión basada en la incertidumbre sobre lo que pasará con la otra persona y, en general, el desconocimiento sobre cómo es. A la práctica, eso significa que la idealizamos.

Así pues, es relativamente frecuente que cuando el enamoramiento se desvanece, y con él se vaya la idealización, no quede amor. En estos casos la relación se basaba, probablemente, en la expectativa de tener una relación con una versión idealizada del o la amante.

2. Las malas condiciones de vida

La idea de que el amor lo puede todo es un mito. El amor, como todo fenómeno psicológico, está ligado al contexto, y si la situación en la que vivimos no es propicia, el vínculo amoroso se debilitará.

Uno de los ejemplos más claros de esto tiene que ver con las condiciones duras de trabajo. Si se tiene que trabajar muchas horas e invirtiendo un gran esfuerzo en ello, será más difícil dedicar tiempo a la pareja, y eso generará un desgaste claro que, a la larga, puede terminar con la relación.

3. La monotonía

El amor conlleva siempre sacrificios significativos, como tener menos tiempo para uno mismo, invertir en gastos comunes, o exponerse más a situaciones de conflicto.

Este desgaste, que es garantizado, puede llegar a combinarse con una sensación de monotonía que, en el caso de la vida en pareja, se nota más, porque al vivir con otra persona hay menos excusas para estar experimentando cada día lo mismo, los mismos hábitos, las mismas rutinas. Debería ser un estilo de vida en el que surjan las oportunidades de hacer nuevas cosas juntos, pero esto no siempre ocurre, y eso frustra mucho.

Y es que viviendo en soltería la monotonía puede ser vista como algo sobre lo que se tiene más control, pero si aparece en el contexto de una relación romántica, la sensación de que nada va a mejorar y de que el aburrimiento forma parte del “contrato” que une a esas dos personas se hace muy patente. Las expectativas de cambiar a mejor pierden fuerza, y con ellas puede irse también la ilusión por la relación de pareja.

4. Los problemas comunicativos

La convivencia con la pareja hace que sea muy fácil convertir los problemas de comunicación en graves problemas que terminan cronificándose. Si se generan malentendidos importantes y estos no son gestionados de la manera correcta, se puede estar alimentando un estado de sospecha y de paranoia que va totalmente en contra de la lógica de lo que debe ser una relación afectiva fluida y funcional.