1. Extinción del matrimonio

La principal y más notoria diferencia entre separación y divorcio hace referencia al tipo de vínculo que dicha ruptura implica.

Mientras que en la separación hacemos referencia únicamente al cese de la convivencia y la vida en común (teniendo si es por vía judicial efectos legales sobre los bienes, custodia de hijos, mascotas y personas dependientes y sobre la posibilidad de herencia) sin que por ello ambos sujetos dejen de estar casados, en el caso del divorcio se cesa por completo la unión matrimonial, dejando ambos sujetos de estar unidos legalmente con todo lo que ello implica.

2. Reversibilidad

Una segunda diferencia entre separación y divorcio lo encontramos en la reversibilidad del proceso. El divorcio implica una disolución del matrimonio totalmente irreversible aún en caso de reconciliación, siendo la única alternativa legal la de volver a casarse. La separación por el contrario no extingue el vínculo matrimonial, con lo que en caso de reconciliación la pareja seguiría estando legalmente unida y podría reinstaurar los derechos previos y el estado legal previo a su separación tras habérselo notificado al juez.

3. Volver a contraer matrimonio

Otra diferencia, directamente derivada de la anterior, es la posibilidad de volver a contraer matrimonio con otra persona. En el caso del divorcio el vínculo legal que unía a las personas se ha disuelto, pudiendo volver a casarse con otras personas si así lo desean. Sin embargo, cuando hablamos de separación no se ha dado una desvinculación entre los esponsales, de tal modo que siguen legalmente casadosy no pueden volver a casarse (o de lo contrario se estaría cometiendo bigamia).

4. Uno no implica necesariamente lo otro

Si bien puede parecer extraño y generalmente cuando se produce un divorcio también viene de la mano la separación, lo cierto es que una cosa no implica necesariamente la otra: es posible que una pareja se separe (incluso legalmente) sin divorciarse por ejemplo porque aún no saben si reconciliarse o divorciarse, así como también el menos frecuente hecho de que aunque la pareja se divorcie legalmente, en la práctica puedan seguir viviendo juntos sin separarse (más allá de la separación legal y el cese de los derechos propios de la unión matrimonial).

5. Disponibilidad

Otra diferencia la podemos encontrar en el hecho de que exista la posibilidad de recurrir al procedimiento en cuestión. Y es que si bien hoy en día en la mayoría de países es posible divorciarse aún existen algunos países en que el divorcio no es legal, como Filipinas y el Vaticano. En estos lugares, la separación es la única opción posible para aquellas parejas que ya no quieren continuar juntas, debiendo ser además una separación de hecho.

6. Diferencia en el uso del término: existencia o no de efectos a nivel legal

Una posible diferencia entre separación y divorcio proviene del uso coloquial del primero de los términos, no siendo en realidad una diferencia si estamos hablando de una separación legal.

Y es que cuando hablamos de separación en muchos casos estamos hablando de una separación de hecho, en que ambas personas pactan dejar de verse por un tiempo indeterminado sin que por ello exista ningún tipo de intervención judicial y en el que no tendría porqué existir una afectación a nivel legal.

Esto sería una diferencia con el término divorcio, en el que siempre hablamos de la extinción de un vínculo matrimonial en el que hay efectos a nivel legal. Ahora bien, también existe la separación como procedimiento judicial, en que sí mediarían las instituciones jurídicas y que tendrían un efecto legal aplicable a aspectos como los bienes y la custodia de los hijos. Así pues, esta diferencia no es tal salvo en el concepto más genérico en que se emplea el término de separación.