2. Vive el presente

Para tratar de tener cierto  control emocional se debe vivir la relación día a día, es decir, vivir el presente. Hay que procurar dejar atrás pensamientos irracionales creados por experiencias pasadas y expectativas futuras. Cada situación y persona es distinta a las demás, por ello debemos centrar nuestra atención en el momento presente sin ver mucho más allá. De esta manera, controlaremos la ansiedad asociada a esta fobia. 

El Mindfulness o atención plena, es un procedimiento terapéutico que busca, ante todo, que los aspectos emocionales y otros procesos de carácter no verbal, sean aceptados y vividos en su propia condición, sin ser evitados o intentar controlarlos. Estas técnicas psicológicas basadas en la meditación oriental te ayudarán a vivir al día y a mejorar tus relaciones interpersonales. Si tienes la oportunidad de probarlo, no lo dudes.

3. Expresa tus temores

La comunicación es un factor clave en toda relación y para poder sentirnos más fuertes a la hora de afrontarlo. Debemos hacer partícipe a nuestra pareja o familiares de lo que nos sucede. Hacer conocedora de nuestros miedos a otra persona de confianza, nos ayudará a que entiendan mejor nuestras reacciones y por tanto la tensión emocional se verá reducida.

4. Concédete el tiempo necesario

Este tipo de bloqueos emocionales suelen ocurrir porque tenemos, todavía, algunos episodios dolorosos que nublan nuestra mente. No es buena idea que queramos superar nuestros temores de un día para otro. Los conflictos emocionales pueden tardar algunos días, semanas e incluso meses en ir cicatrizando. Forzarse a relacionarse con los demás de un modo íntimo no es una buena idea si aún estamos devastados emocionalmente.

Date el tiempo necesario para enfocar correctamente tu vida, no te agobies por algo que el tiempo, poco a poco, irá solucionando. Pero una vez se haya producido la recuperación significativa que se produce en las primeras semanas, hay que salir de la zona de confort y admitir que superar esos temores irracionales exigirá de nosotros algo más que buenas intenciones: hace falta acción.

5. Acude a un profesional

Como la Filofobia es un trastorno de ansiedad provocado por experiencias negativas anteriores, familiares o relacionales, se recomienda acudir a un profesional de la salud si no es posible superarlo solo. La terapia cognitivo-conductual y la desensibilización afectiva han demostrado ser muy eficaces en la superación de trastornos fóbicos.

Sin embargo, el el caso de la Filofobia la intervención psicoterapéutica es más compleja, porque no es tan fácil exponerse de manera controlada a la posibilidad de enamorarse; a fin de cuentas, lo que produce miedo no es un animal o un objeto fáciles de identificar y de vigilar. Eso significa que el trabajo realizado fuera de la consulta de psicología y pactada con el terapeuta cobra especial importancia.

La filofobia como un miedo abstracto

Nuestros miedos más irracionales no tienen por qué estar vinculados a animales, objetos o entornos concretos, sino que pueden despertar a partir de la posibilidad de sentir ciertas emociones. ¿Y cuántas emociones existen que sean más intensas que el amor? Algo que hace de la Filofobia algo muy problemático es la imposibilidad de "aislar" la fuente del miedo, tal y como se podría hacer por ejemplo en el caso de la fobia a las arañas. En la Filofobia cualquier situación que se presienta que puede desencadenar en la consolidación de unos lazos afectivos propios del enamoramiento es rechazada totalmente de forma anticipada.

Esto último es perjudicial en dos sentidos. Por un lado, imposibilita el enamoramiento, un estado de activación emocional que tiene momentos asociados a una felicidad muy intensa. Las personas con Filofobia pueden sentir que rechazan el enamoramiento y, a la vez, desear que pudieran experimentarlo sin miedos para poder disfrutar sus cosas buenas. Por el otro lado, este miedo predispone a las personas a aislarse socialmente, algo que puede conducir a la aparición de un sentimiento de soledad y tristeza y que, además, está correlacionado con la adopción de hábitos de vida poco saludables y una menor esperanza de vida.

Así pues, la Filofobia puede llegar a convertirse en un problema incapacitante para la persona que lo sufre, siempre que su intensidad sea muy elevada. Saber detectar este problema y decidirse por abordarlo a través de la psicoterapia es el primer paso para mitigar sus síntomas y volver a abrazar una forma de vida capaz de generar felicidad.

Referencias bibliográficas:

  • Cavallo, V. (1998). International Handbook of Cognitive and Behavioural Treatments for Psychological Disorders. Pergamon. pp. 5-6.
  • Dalgleish, T., Dunn, B., Mobbs, D. (2009). Affective neuroscience: Past, present and future [Electronic Version]. Emotion Review, 1(4), pp. 355 - 368.
  • Gendron, M. y Barrett, E. (2009). Reconstructing the Past: A Century of Ideas About Emotion in Psychology [Electronic Version]. Emotion Review, 1(4), pp. 316 - 339.