El autoengaño y la evitación son mecanismos de reducción del gasto energéticoque el cerebro debería emplear en modificar conexiones, traducidas a conductas, actitudes y rasgos (cuyo sustrato neurobiológico pertenece a muchas conexiones equivalentes y muy estables de nuestro cerebro). En términos psicológicos significa que nuestra conducta y nuestro procesamiento cognitivo tienen un estilo personal y difícilmente modificable para hacer frente a aspectos ambientales para los que no estamos preparados.

La mayoría de heurísticos que utilizamos para pensar habitualmente causan sesgos o errores y están orientados a preservar nuestra autoestima. Se dice que las personas depresivas tienden a ser más realistas ya que su procesamiento cognitivo no está orientado a mantener una autoevaluación positiva. De hecho, por esta razón la depresión es contagiosa: el discurso de la persona depresiva es tan consistente que las personas a su alrededor pueden interiorizarlo también. Pero los pacientes con depresión tampoco escapan a otras formas de autoengaño, ni mucho menos a la evitación.

Como dijo Kahneman, los seres humanos tendemos a sobreestimar nuestra importancia y a subestimar el papel de los acontecimientos. Lo cierto es que la realidad es tan compleja que nunca sabremos del todo por qué hacemos lo que hacemos. Los motivos que podamos creer, en caso de no ser producto del autoengaño y la evitación, son solo una pequeña parte de los diversos factores, funciones y causas que podemos percibir.

Por ejemplo, los trastornos de personalidad son egosintónicos, es decir, los rasgos no producen malestar en el paciente, por lo que considera que los problemas que tiene son a causa de determinadas circunstancias de su vida y no de su personalidad. Si bien los factores para evaluar cualquier trastorno parecen muy explícitos en el DSM, muchos de ellos no son fáciles de percibir en una entrevista. Una persona con trastorno narcisista no es consciente de que todo lo que hace va orientado a aumentar su ego así como una persona paranoide no considera patológico su grado de vigilancia.

¿Qué hacer?

Muchos conceptos de psicología pueden encasillarse en autoengaño o evitación. Lo más habitual en cualquier consulta psicológica es que los pacientes realicen conductas evitativas sobre las que se autoengañan para no asumir que están evitando. Así se perpetúa el problema a través del potente refuerzo negativo.

En consecuencia, es necesario definir a nuestro yo ideal y evaluar esa definición racionalmente, averiguando qué cosas son controlables y modificables, y cuáles no lo son. Sobre las primeras es necesario proponer soluciones realistas. Sobre las segundas es necesario aceptarlas y resignificar su importancia. Sin embargo, este análisis requiere desprenderse de la evitación y el autoengaño.